La insulina inicia su acción al interaccionar con su receptor específico ubicado en la membrana celular. Este receptor es una glucoproteína que pertenece a la familia de receptores para factores de crecimiento con actividad específica de quinasas de Tirosina. El receptor de la insulina es tetramérico, es decir, consta de cuatro subunidades; dos subunidades Alfa (α) y dos subunidades Beta (β); las subunidades α son periféricas y por ende son las que interaccionan con la insulina. Tal interacción induce un cambio conformacional en dichas subunidades, que a su vez permite que una molécula de ATP se enlace a las subunidades β y así se active la propiedad tirosina quinasa intrínseca que caracteriza al receptor de insulina.

La actividad tirosina quinasa permite que una subunidad β fosforile los residuos de tirosina de la subunidad β continua, y viceversa dándose así un mecanismo de fosforilación cruzada. Una vez fosforilados la subunidad β de los receptores de la insulina, interaccionan con una proteína citoplasmática llamada Sustrato de receptor de insulina (IRS-1) mediante un dominio PTB; dicho sustrato es fosforilado por las mismas subunidades β del receptor de insulina, específicamente en los residuos de tirosina. El IRS-1 a su vez actúa con otra proteína, la Fosfoinositol 3 quinasa (PI3K), la cual es un heterodímero que consta de una subunidad reguladora y de una subunidad catalítica. Las subunidades reguladoras son proteínas adaptadoras que contienen dos dominios SH2, los cuales permiten su unión a las proteínas IRS-1. La interacción entre ambas proteínas provoca cambios alostéricos en la conformación de la subunidad reguladora dando por resultado la activación de la subunidad catalítica de PI3K y por ser éste una quinasa tendrá la capacidad de fosforilar otros compuestos. La PI3K, fosforila al lípido de membrana Fosfoinositol 4,5 bifosfato (PIP2) y es transformado en Fosfoinositol 3, 4, 5 trifosfato (PIP3). Éste último estando fosforilado, es reconocido por el dominio PH de una proteína quinasa dependiente de fosfoinositoles (PDK); dicha interacción induce un cambio conformacional en la PDK que permite su activación. La PDK, estando activa, puede actuar sobre la proteína Proteinquinasa B (PKB).

Dicha proteína quinasa B se encuentra interaccionando con una molécula de PIP3 por lo cual se encuentra anclada a la membrana plasmática y adyacente a la PDK, así esta ultima fosforilara a la PKB induciéndole un cambio conformacional que permitirá su desacoplamiento de la membrana y su activación encargándose de dversos mecanismos como: favorecercascada insulina.jpgla translocación del citoplasma a la membrana plasmática de la célula de vesículas que contienen transportadores de glucosa GLUT-4 en tejidos como el adiposo y el muscular, permitiendo así el incremento de glucosa en el medio intracelular; activando fosfodiesterasas que convertirán el AMPc en AMP lineal y; activando enzimas con actividad fosfatasa para que éstas desfosforilen compuestos según se requieran en período postpandrial.














REFERENCIAS:

  1. Guía de transducción de señales de la Cátedra de Bioquímica, Escuela "Luis Razetti", Facultad de Medicina, Universidad Central de Venezuela

  2. http://computo.sid.unam.mx/Bioquimica/PDF/2008/01/f_Articulo2.pdf

  3. http://bioquimicaenelhospitalm2.wetpaint.com/page/Efectos+de+la+insulina+y+del+glucagon+sobre+el+metabolimo+%28tejidos+adiposo,+muscular,+hep%C3%A1


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